Recientemente leíamos en El Economista una noticia que hemos querido rescatar, sobre el consumo en está difícil época que estamos atravesando.
Estratégicas de marketing.
Los temblores que sacuden la confianza en los mercados ya golpean de lleno los cimientos de los hogares españoles. Tal y como recoge la encuesta de IG-Investiga, el 60 por ciento de las familias descarta realizar desembolsos de cuantía en la actual coyuntura. Esto, por ejemplo, tiene un fiel reflejo en estadísticas como las de matriculaciones de turismos, que caen un 22 por ciento en lo que va de año, o las ventas de equipamiento del hogar, que se desploman un 40.
Visto el estado del sistema financiero, los ciudadanos desconfían de su situación en el futuro y esperarán a que mejore la marcha de la economía para incurrir en gastos. Así, el consumo seguirá deteriorándose. Si encima se conoce que existe un parque de viviendas sin vender que ronda las 700.000 casas, entonces muchos posibles compradores aguardarán a que se produzca una caída mayor en los precios. Y con la cotización del petróleo en retroceso y los banqueros centrales recordando el precio del dinero, el ciudadano preverá una caída del Euribor y de los intereses del crédito, por lo que no contratarán más préstamos hasta que el coste de la financiación se haya abaratado. A esto se añade el pesado lastre de la deuda, que es muy elevada en las familias españolas, los incrementos en los intereses abonados por las hipotecas, la pérdida de empleo y una inflación que le ha dado un buen mordisco a los presupuestos familiares.
Estos factores conforman un escenario sombrío para el consumo, que se acentuará conforme se deteriore la economía durante 2009. El Gobierno y la oposición deben tomar nota de esto para extender sus iniciativas a la economía real, con reformas estructurales que ayuden a reactivar la confianza en la economía y, por ende, la demanda y el consumo.